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¡No Desperdicies Tu Desierto!

A través de toda la Biblia encontramos referencias a lugares y experiencias de desierto.  Un “Desierto” es un concepto bíblico muy importante.  La palabra es traducida en la Biblia como un lugar “desolado” o “estéril.”

Es imposible ser un Cristiano creyente que esté creciendo sin estar familiarizado con la idea de un lugar o experiencia de desierto.  Hay muchos ejemplos de personas en la Biblia que pasaron por tales experiencias; personas como José, Moisés, David, Jeremías, Jesús, los apóstoles Pablo y Juan.  Nosotros también las experimentamos.

Algunas de los desiertos son ocasionados por nuestras propias tonteras y desobediencias, pero muchas experiencias de desierto son diseñadas por Dios para nuestro bienestar.

Los desiertos llegan en forma de:

  • Una interrupción de nuestra comodidad.
  • Un atraso en nuestros planes.
  • La muerte de un sueño.
  • Un reto en nuestro carácter.
  • Una temporada de tribulación, dolor, sequedad, desilusión o presión en nuestra vida.

Todos pasamos por cosas como estas.  Qué debemos hacer en y con nuestras experiencias del desierto, es critico para nuestro futuro.  Podemos desperdiciarlos o sacarles provecho.

¿Cómo le sacamos todo el provecho al desierto?

Éste fin de semana en La Iglesia del Redentor estaremos compartiendo un mensaje especial que responde ésta pregunta.  Espero que se nos una para ésta enseñanza tan importante.

Para información de nuestras sedes, servicios, horarios y direcciones, visite nuestra página Web www.IglesiadelRedentor.org

No falte a la iglesia éste fin de semana.  ¡Nos vemos ahí!

Pastor Dale

¿Limpio o Sucio?

“Esto, está limpio o sucio?

Hacemos esta pregunta cuando tratamos de determinar la condición actual física o moral de algo.  Preguntamos esto con los platos en la cocina, una toalla en el baño, una broma que se le dirá a alguien, y una variedad de otras cosas.

¿Por qué estamos tan preocupados por la condición limpia de algo?  Porque comprendemos las consecuencias potenciales de algo que está sucio, mugroso y contaminado.  Sabemos que el exponerse a algo sucio es peligroso para nuestra salud; física y moral.  Instintivamente comprendemos una verdad básica, ¡algo limpio es mejor que algo sucio!

Si está limpio es mejor para nosotros, deberíamos de darnos cuenta también que eso también es mejor para Dios.  Es algo que Él quiere que nosotros seamos, por dos razones principales:

  • Cuando estamos contaminados por suciedad moral y espiritual, corremos el riesgo de ser destruidos por enfermedades espirituales.  La suciedad en nuestra alma nos hace vulnerables a toda clase de virus e infecciones espirituales.  Nos roba de nuestra salud espiritual.
  • Cuando somos contaminados por suciedad moral y espiritual, Dios no puede usarnos para ayudar y bendecir a otros.  Los platos sucios no son usados para servir a otros.  Se ponen a un lado hasta que son limpiados y están listos para servir de nuevo.

Cuando se trata de una vida y corazón limpios, la primer ocupación de Dios es nuestra salud espiritual.  Su segunda ocupación es nuestro servicio espiritual.

Debido a que la limpieza es de gran prioridad para Dios, limpiarnos y mantenernos limpios espiritualmente debe ser una prioridad para nosotros.  Debe de dirigir nuestras decisiones a diario; a donde ir, que ver y que escuchar, las personas con las que me relaciono, los pensamientos que tengo y las palabras que uso.  También debe de cambiar las oraciones que hago.

El salmista comprendió la conexión entre la limpieza espiritual y la oración.  Él oró:

“Purifícame con hisopo, y quedaré limpio… – Salmos 51:7 (DHH)

“Oh Dios, ¡pon en mí un corazón limpio!…” – Salmos 51:10 (DHH)

“Sean aceptables a tus ojos mis palabras y mis pensamientos…” – Salmos 19:14 (DHH)

El Apóstol Pablo nos recordó también del poder e importancia de una vida limpia:

“Si uno se mantiene limpio de esas faltas, será como un objeto precioso, consagrado y útil al Señor, apropiado para cualquier cosa buena.” – 2 Timoteo 2:21 (DHH)

¿Limpio o sucio? ¡Escoge estar limpio!  ¡Vas a estar saludable, y más útil y agradable para Dios!

Pastor Dale

¿Doblarse o Quebrarse?

¿Qué tan flexible eres?

Ser “flexible” es ser capaz de estirarse, doblarse y cambiar sin romperse.  De acuerdo al diccionario, es “la habilidad de cambiar fácilmente para responder a circunstancias o condiciones diferentes; capaz y listo cambiar; dispuesto o dispuesta a ceder.”

Lo opuesto de ser flexible es ser rígido, quebradizo, intransigente, inflexible, duro.  Una persona inflexible no tiene flexibilidad y elasticidad.

El ser flexibles es una cualidad personal maravillosa.  Las personas flexibles se ajustan a los cambios y se adaptan a las transiciones.  No se aferran a actitudes restrictivas, reactivas y opiniones.  Son rápidos para hacer ajustes importantes y necesarios.  No sienten la necesidad de pelear, resistir, oponerse o rebelarse.  Responden al cambio positivamente y con entusiasmo.

Las personas flexibles son aquellas que da gusto trabajar con ellas y son una bendición tenerlos a tú alrededor.  Son más productivas, felices, y ayudan mucho más que las personas rígidas.  Trabajan en equipo.  Tienen una verdadera actitud de “no importa lo que haya que hacer.”

Bajo presión, las personas rígidas se rompen en lugar de doblarse.  Cuando llega una prueba o se necesita hacer cambios, las personas inflexibles se concentran en ellas mismas, motivados por su comodidad y temen los cambios.  El resultado es que se resisten en lugar de acomodarse.

Una de las claves para ser usados efectivamente por Dios a largo plazo en la flexibilidad.  Las actitudes inflexibles, rígidas y resistentes al cambio ordenado por el Espíritu de Dios a reducido la eficacia, amargado las almas y marginado permanentemente a muchas de las personas con un gran potencial.

Todos tenemos la tendencia a ser rígidos.  Nuestra orientación natural es el de retener lo cómodo en lugar de recibir el crecimiento y cambio.  Debemos trabajar consiente y diligentemente para evitar ésta trampa tan común.

El Señor promete ayudarnos con esto, si le se lo pedimos a Él.  Veamos Sus las maravillosas palabras que nos da para exhortarnos a que tengamos un corazón tierno, piadoso y flexible:

¡Y les daré un corazón nuevo, les daré intenciones nuevas y rectas, y pondré un espíritu nuevo en ustedes!  ¡Les quitaré sus corazones de piedra, tercos e insensibles, y les daré nuevos corazones, llenos de amor y buenas intenciones!– Ezequiel 36:26 (NBD)

¡Que promesa!

¿Estas luchando con un espíritu rígido?  ¿Te ha infectado la inflexibilidad?  No permitas que esto te obstruya o destruya lo útil que eres para Dios.  Pídele al Señor que te dé un corazón piadoso, tierno y flexible.  Búscalo a Él con una voluntad rendida.  Es para ti, solo tienes que pedirlo.  ¡Dóblate no te rompas!

Pastor Dale

Deshaciéndose de Los Ídolos

¿Tienes algunos ídolos en tu vida?

A través de la Biblia, una de las cosas que consistentemente Dios advierte a Su pueblo es, y una de las cosas que más rápidamente trae juicio, es idolatría.  La idolatría del pueblo de Dios en el Antiguo Testamento resultó en mucho dolor y problemas para ellos, y eventualmente los llevo a setenta años de exilio en Babilonia.

Veamos la suplica de Dios hacia Su pueblo con relación a los ídolos, y la advertencia que Él les dio:

“’No me hagan enojar rindiéndole homenaje a ídolos; pero si me son leales no les haré daño.  Pero no quieren escuchar; tercos, me han enfurecido con sus ídolos.  Así se han hecho merecedores de todo el mal que se les ha venido encima.’” – Jeremías 25:6, 7 (NBD)

La idolatría no es solamente un problema en el Antiguo Testamento, pero se trata también en el Nuevo Testamento. Como un líder espiritual de muchos años y sabio, el Apóstol Juan dejó ésta advertencia:

“Queridos hijos, apártense de los ídolos.” – 1 Juan 5:21 (NVI)

Como podemos ver, ¡la idolatría es una ofensa muy seria en contra de Dios!

¿Qué es idolatría?

Un ídolo es cualquier cosa que ponemos en lugar de Dios.  Es cualquier cosa que suplanta nuestra adoración hacia Dios, o nuestra obediencia y sumisión a la Palabra y voluntad de Dios.  Es cualquier cosa que oprime y controla nuestras vidas.  Es toda cosa de la que obtenemos nuestra validación y afirmación, que no sea Dios mismo.

Aun las buenas cosas pueden llegar a ser nuestros ídolos, si les permitimos que tomen el lugar equivocado de prioridad en nuestros corazones.  Una relación, un trabajo, una posesión, una persona, una posición, una meta – todos estos representan posibles puntos de idolatría.

¿Tienes algún ídolo en tu vida?  ¡La única solución para la idolatría es arrepentimiento – dejar ir, renunciar a todo aquello que está por encima de Dios en tu vida y rendirlo nuevamente, incondicionalmente a Dios!

Pastor Dale

Respeto y Honor

Un numero muy importante de cualidades en el carácter pareciera estarse perdiendo en nuestra cultura actual.  Dos de tales cualidades es respeto y honor.  En muchas manera nuestro mundo está haciéndose más irrespetuoso y deshórnate hacia aquellos que se merecen nuestra estima, valor y apreciación.

A través de la Biblia se nos enseña y se nos manda a que respetemos y honremos a ciertas personas.  Se nos instruye que honremos y respetemos a Dios, nuestros padres, nuestro cónyuge, nuestros ancianos, nuestros lideres espirituales y civiles, todos aquellos que nos sirven de alguna manera, y a cada uno en el cuerpo de Cristo.  De hecho, deberíamos de darle a cada persona con la que nos encontramos el regalo de respeto y honor.

Mira lo que escribió el Apóstol Pablo acerca de esto en sus cartas:

“Paguen a cada uno lo que le corresponda: al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor.” – Romanos 13:7 (NVI)

Pablo nos recuerda que hay personas a las que les debemos respeto y honor.  El fallar en darles nuestro respeto y honor es quedar con una deuda pendiente!  Es el egoístamente tomar lo que han hecho o están haciendo por nosotros.  Es una muestra de ingratitud y falta de visión.  Es una muestra de un carácter sin desarrollo e inmaduro.  Es el fallar en comprender que los beneficios que disfrutamos ahora llegaron por el trabajo duro y sacrificio de otros.

Lo que necesitamos es un avivamiento de estas cualidades tan importantes.  Tu y yo podemos ser el punto de inicio para renovar nuestra cultura con respeto y honor.  Toma la decisión de ser una persona respetuosa y que honra a los demás.  No solamente motivará a otros, te bendecirá a ti!

Pastor Dale

¿Y qué?

¿Cual es tu primera reacción a los problemas y dolor de otras personas?

Cuando vemos o escuchamos las dificultades en la vida de otras personas normalmente sentimos un poquito de pena por ellos.  Por un segundo o dos, nuestros corazones son tocados por sus problemas y dolores.  Pero tristemente, muy a menudo es hasta ahí donde nos detenemos.

Como creyentes en Cristo Jesús, tenemos la oportunidad de involucrarnos en nuestro papel de ayudadores en la vida de aquellos que están pasando por momentos difíciles.  Y una de las maneras en que podemos ayudar es a través de la oración.

Tenemos el ejemplo en la vida de Pablo.  Después de un horrible naufragio, Pablo y sus compañeros de viaje se vieron arrojados a la orilla de la isla de Malta. El gobernador oficial de la isla recibió y cuidó de los sobrevivientes.

Mientras que Pablo estaba todavía en la casa de éste hombre, recuperándose del trauma que recibió en el mar, Pablo se enteró que el papa del oficial de la isla estaba muy enfermo.  La respuesta de Pablo fue más que pena o un pequeño momento de compasión.

“Pablo entró a verlo y, después de orar, le impuso las manos y lo sanó...” – Hechos 28:8

El Señor contestó la oración de Pablo y el hombre fue sano.  Como resultado de la sanidad de éste hombre, un gran testimonio de Cristo fue levantado en ésa comunidad.  En la presencia del dolor humano, Pablo aprovechó la oportunidad para ministrar con oración.  Sus oraciones hicieron un gran impacto en la vida de éste hombre y para el avance del Reino de Dios.

La próxima vez que se te presente el problema y dolor de otras personas, toma tiempo para orar.   Talvez puedas orar con ésta persona, o talvez puedes ofrecer ayudarles orando por ellos.  No permitas que éstas oportunidades se desperdicien.  ¡Demuestra que te interesas a través de la oración!

Pastor Dale

Decisiones

Cuando Dios nos creó, Él nos dio un increíble regalo – libertad para escoger – el poder de la decisión.  Sí bien es cierto que Dios nos ha provisto de Su Palabra para informar, guiar, y dirigir nuestras decisiones, Él nos da la libertad para obedecer o desobedecer; poner atención o ignorar Sus mandamientos e instrucciones.  Nos toca escoger lo que vamos a hacer y quien llegaremos a ser.

La libertad siempre trae sus consecuencias.  Junto con la libertad para escoger viene la responsabilidad por nuestras decisiones.  Dios les dejo bien claro todo esto a Adán y Eva en el Jardín del Edén.  Él les puso delante de ellos dos árboles; el Árbol de la Vida y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.  Él le dio, a Adán y a Eva, la oportunidad de tomar una decisión.  Aunque eran Su creación y le debían sus propias vidas a Él, Dios quería que ellos le obedecieran y le sirvieran a Él, porque lo así lo decidieron, no porque era una obligación.

Con ésta libertad, Dios incluyó una promesa y una advertencia.  Comer del Árbol de la Vida le traería a Adán y a Eva grandes bendiciones, pero comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal los cortaría de tener comunión con su Creador y llevarlos a la muerte.  ¡Ellos tenia la libertad de escoger, pero su decisión determinaría su destino!

Cada día nosotros tomamos decisiones que acarrean consecuencias importantes a nuestra vida – decisiones que afectan nuestro destino.  Cada día nuestras decisiones nos mueven más cerca de Dios y Sus propósitos y planes o nos aleja del destino que Él diseñó para nosotros.

El salmista David comprendió el impacto de sus decisiones.  Esto le motivo a orar una oración, que todos deberíamos de recordar y orar regularmente:

“Guíame, Señor, por tu camino…” Salmos 27:11 (NVI)

David quería asegurarse que él no se apartaría del curso que Dios tenía, por alguna gran decisión mala o una pequeña decisión tonta.  Él quería conocer los caminos de Dios y mantenerse en Sus caminos.  Él comprendía que sus decisiones tenían consecuencias.

Dios nos ha dado a todos un gran regalo – una libertad para escoger – el poder de la decisión.  Con ésta maravillosa libertad, viene una gran responsabilidad.  Nuestras decisiones tienen consecuencias.  ¡Utilicemos nuestro regalo sabiamente!

Pastor Dale

En Sus Marcas, Listos… ¡Espere!

El día de hoy, algo o alguien va a retar una parte muy importante de tu carácter.  En algún momento durante tu día ¡tú paciencia será probada!  Talvez ocurra en la carretera, en el supermercado, con un compañero de trabajo, tu esposa o tus hijos, pero de seguro, ¡vas a ser examinado!

Y como con cualquier examen, recibimos una calificación.  Y con la paciencia, recibimos una calificación de “pasó o no pasó.”  No hay términos medios.  Cuando llega el examen, o somos pacientes o no lo somos.

La paciencia no llega naturalmente.  La impaciencia es nuestra tendencia normal.  Inconcientemente tenemos espectativas definidas de como tienen que salir las cosas en nuestra vida, y a que velocidad tienen que ocurrir las cosas, y ¡Dios no lo permita que algo o alguien se interponga en el camino!

Cuando analizamos objetivamente la impaciencia, podemos ver que muchas cosas malas vienen con ella.  Crea stress en nosotros y en los demás.  Nos lleva a muchas otras emociones y acciones negativas.  Destruye amistades, destruye matrimonios y produce tensión en el ambiente de trabajo y nuestras relaciones.  La impaciencia es la herramienta equivocada para arreglar las cosas.  Talvez logremos algo con ella, pero el daño colateral no es bueno.

Nuestra meta debe ser el de aumentar nuestra paciencia.  La Biblia nos enseña algunas verdades maravillosas acerca de ésta cualidad.

Es una característica que el mismo Dios tiene:

“¿No te das cuenta de que por las riquezas de su generosidad, … y paciencia ha estado aguardando sin castigarte?…” – Romanos 2:4 (NBD)

También es una cualidad que el Señor quiere que desarrollemos:

“… Sean pacientes entre ustedes…” – Efesios 4:2 (NBD)

“…el fruto que el Espíritu produce en nosotros… paciencia…” – Gálatas 5:22 (NBD)

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, … de paciencia.” – Colosenses 3:12 (NVI)

¿Qué tan paciente eres tú?  ¿Qué te está produciendo impaciencia?  ¿Estas teniendo expectativas de la vida y las personas que no son reales? ¿Tienes el mal hábito de creer que las cosas tienen que ocurrir de la manera en que tú lo quieres?

Lo que sea que te hace impaciente, decide cambiar la manera en que actúas con circunstancias que no esperabas o personas que no se mueven a tu velocidad.  Pídele a Dios que te ayude a que estés relajado y a ser paciente.  Alístate y prepárate para esperar.  ¡Decide esperar pacientemente!

Pastor Dale

¿Terco?

¿Que tan terco es usted?

Tristemente, hay muchas personas que no han comprendido el lado negativo de la terquedad.  Llevan su terquedad como si fuese un reconocimiento de honor;  como si fuese un orgullo porque son “ellos mismos.”  Éstas personas viven la vida “a su manera,” sin importar las consecuencias, y sin que les importe el dolor que sus decisiones producen en los demás.

Una mirada rápida al diccionario nos da una mejor idea de lo horrible que es un espíritu testarudo.  Los sinónimos para terquedad incluyen:

•   Testarudo. •   Cabezón.
•   Malhumorado. •   Voluntarioso.
•   Rígido. •   Intratable.
•   Inmanejable. •   Rebelde.

¡Que gran lista de términos poco halagadores!

Las personas testarudas tienen muchos problemas en la vida, especialmente en sus relaciones.  Son imposibles de dirigir, corregir o enseñar.  Desafortunadamente, también son cegados por lo testarudo que son.  Colocan la responsabilidad de sus dificultades y conflictos en otros por medio de desviar su culpa, justificación o culpando a otros.  Las personas tercas pasan por la vida dejando un montón de problemas sembrados.

En el Antiguo Testamento en el libro de Jeremías vemos una pequeña muestra de varias personas muy tercas.  Jeremías el profeta les advirtió a estas personas una y otra vez que ellos iban a pagar un precio muy alto por su comportamiento pecaminoso.  La respuesta que dieron fue muy interesante.

Veamos lo que le dijeron a Jeremías:

“No vamos a escuchar los falsos mensajes que dices de parte del Señor!  Haremos los que se nos antoje…” – Jeremías 44:16, 17 (NBD)

Sin siquiera parpadear, estas personas resistieron el mensaje que pudo y quiso salvarlos.  Ellos estaban determinados a vivir la vida “a su manera.”  Y tal y como lo profetizo Jeremías, pagaron un precio bastante alto.  Su terquedad los destruyó.

¿Que tan terco eres tu?

Es muy importante que te recuerdes que la terquedad es una característica que trae muchos problemas.  ¡Pídele a Dios que te ayude a reconocer y tratar con la terquedad en tu vida!

Pastor Dale

¡Necesito Ayuda!

¿Necesitas ayuda?

Hay veces cuando tratamos de levantar ciertas cosas que son muy pesadas para hacerlo solos.  En la vida tendremos cargas y presiones que son demasiado pesadas para que una persona sola las lleve.  Hay situaciones cuando nuestra sabiduría no es suficiente para solucionar un problema o resolver un conflicto.  Cada una de éstas circunstancias requieren que pidamos ayuda.

Las buenas noticias son que, hay quien nos ayude.  Veamos lo que el salmista dijo:

“Pero Dios es mi Socorro…” – Salmos 54:4

No siempre se puede depender de una persona para que nos ayude, ¡pero nosotros podemos confiar en Dios!

¿Qué estas enfrentando el día de hoy que es demasiado pesado, tan grande, tan complicado, tan retante, tan doloroso o tan aterrante para enfrentarlo solos?  Llévasele a Dios y pídele a Él que te ayude.  ¡Ponlo en Sus manos y observa como nuestro fuerte y todopoderoso Dios quiere y puede ayudarte!

Pastor Dale

Help Needed!

Do you need some help?

There are times when we try and lift certain things that are too heavy to lift alone.  In life we experience burdens and pressures that are too much for one person to carry. There are situations when our wisdom is not enough to solve a problem or resolve a conflict. Each of these circumstances point to the need for help.

The good news is, help is available. Take a look at what the psalmist said:

“But God is my helper … ” — Psalm 54:4

We cannot always count on people to help us, but we can count on God!

What are you facing today that is too heavy, too big, too complex, too complicated, too challenging, too painful or too scary to face alone? Take it to God and ask Him to help you. Put it in His hands and watch what our strong and mighty God can and will do for you!

Pastor Dale

Todo Va A Estar Bien, Si…

Cuando estas pasando un tiempo muy difícil, una de las cosas más motivadoras que nos pueden ocurrir es el escuchar estas palabras de un amigo leal y fiel; “Todo va a estar bien.  Vas a salir adelante.  ¡Dios te va a ayudar!”

En Jeremías 39 encontramos una promesa similar que se le dio a un hombre por el profeta Jeremías.  Después que el Rey Nabucodonosor atacara Jerusalén, mucha gente fue ejecutada dentro de la ciudad. Había mucho temor en el ambiente, porque todos en Jerusalén estaban especulando si se iban a morir o si iban a vivir.

En esos momentos, Jeremías le dio una profecía a un hombre de Etiopia que vivía en Jerusalén.  Éste hombre ayudó a que le perdonarán la vida a Jeremías varios años atrás.  A través del profeta Jeremías, el Señor le dio éste mensaje:

“… pero a ti te libraré, no serás muerto por aquellos a quienes tanto temes.  Como recompensa por confiar en mí, yo preservaré tu vida y te guardaré a salvo. – Jeremías 39:17, 18 (NBD)

Cuando la vida de Jeremías estaba siendo amenazada, éste hombre se metió como un amigo fiel y arriesgo su propia vida para pretejer al profeta.  En medio de ésta situación, él demostró confianza en Dios y amor por Jeremías.  ¡Y ahora, al enfrentar la amenaza al punto de perder su vida, Dios le prometió que Él intervendría y lo salvaría a el!  ¡Lo que éste hombre hizo por Jeremías, Dios lo estaba haciendo ahora por él!

¿Cual es la lección para nosotros?  ¡Vale la pena confiar y servir fielmente a Dios!  Cuando vivimos una vida de confianza y obediencia, nos colocamos bajo la cobertura de Dios y Sus cuidados.

Así como Dios tenia un mensaje para éste hombre en los días de Jeremías, Él tiene un mensaje para ti hoy, ¡Si tu me confías, yo te voy a rescatar!” Obedece a la Palabra de Dios y descansa en Sus promesas.  ¡Todo va a estar bien!

Pastor Dale

¿Cómo Administrar Tu Estado de Animo?

En los 70’s alguien creo una pieza de joyería que, por un tiempo estuvo muy de moda.  Se llamaba el “anillo del animo.” Éste anillo estaba hecho de una piedra que cambiaba de colores cuando se lo ponían, supuestamente,  basado en el estado de animo de la persona en el momento.  Traía una definición para cada color que cambiaria para que la persona que lo tenia puesto pudiera identificar, al ver el color del anillo, el estado de animo en el que estaba – enojado, ansioso, calmado, relajado, feliz o triste.  Parte de la teoría del anillo era que los estados de animo ocurrían por circunstancias biológicas e involuntarias, y la química del cuerpo lo reflejaría.  Por lo tanto, ¡lo mejor que podíamos hacer era reconocer nuestro estado de animo en ese momento, y seguirle la corriente!

Si bien es cierto, hemos dejado de usar los anillos del animo, desafortunadamente no hemos dejado de seguir la filosofía básica que lo hizo popular.  Muy a menudo nos convencemos a nosotros mismo de que nuestros estados de animo están fuera de nuestro control.  Aparecen en nuestra vida basados en la biología o circunstancias o lo que sea.  No podemos hacer nada al respecto.  Tenemos que disfrutarlos cuando son buenos y sufrirlos cuando no son tan buenos.  Vienen y se van, y no han mucho que podamos hacer al respecto.  Y cuando no son tan buenos, nuestra actitud es ¡“Déjame en paz, que estoy de mal humor!”

Hay ciertos ritmos biológicos en la vida y reacciones, inconscientes que escogemos por los químicos en nuestro cerebro que afectan nuestro estado de animo y sentimientos, pero no estamos a la merced de nuestros estados de animo, sin tener control sobre ellos.  De acuerdo a la Biblia, no estamos exentos de responsabilidad por nuestros estados de animo.  Las Escrituras nos enseñan que los estados de animo pueden controlarse.  Las actitudes y emociones pueden cambiarse.

Mira lo que el Apóstol Pablo nos instruyo de como administrar nuestros estados de animo:

“Dios los ama a ustedes y los ha escogido para que pertenezcan al pueblo santo. Revístanse de sentimientos de compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia. Sopórtense unos a otros, y perdónense si alguno tiene una queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Sobre todo revístanse de amor, que es el lazo de la perfecta unión. Y que la paz de Cristo reine en sus corazones, porque con este propósito los llamó Dios a formar un solo cuerpo. Y sean agradecidos.” – Colosenses 3:12-15 (DHH)

Éste pasaje está lleno de instrucciones para administrar nuestro estado de animo.  En ninguna parte se nos dice que simplemente dejemos que nuestros sentimientos nos lleven a donde quieran.  Se nos enseña a que escojamos nuestro estado de animo – determinar nuestra actitud – en lugar de pasivamente permitirles que nos dominen y controlen.

Oswald Chambers, en su maravilloso devocional, “Mi Meditación Diaria” (del Ingles “My Utmost For His Highest”) hace éste comentario con relación a la administración del estado de animo de un Cristiano creyente:

“Hay ciertas cosas por las que no debemos orar – estados de animo, por ejemplo.  Un estado de animo nunca se maneja orando, se administra… es un esfuerzo constante de no hacerle caso a nuestro estado de animo el cual está cambiando por una condición física, nunca dejarnos vencer ni por un segundo.  Tenemos que tomarnos por el cuello y despojarnos de eso, y nos daremos cuenta que podemos hacer lo que dijimos que no podíamos…”

Un gran objetivo para cada uno de nosotros es llegar a ser mejores administradores de nuestro estado de animo.  ¡Es un gran reto, pero por la recompensa, vale la pena el esfuerzo!

Pastor Dale

Cómo Tener un Gran Día

Nuestras vidas están formadas de días individuales.  Cómo vivimos cada día, en conjunto, determina la calidad de nuestras vidas.  Mejore sus días y mejorará su vida.

A medida que va avanzando cada día, éstas son algunas sugerencias que nos ayudarán a mejorar nuestros días, y finalmente nuestra vida.

Cada día:

  • Invierta tiempo con Dios en oración, alabanza y reflexión en Su Palabra.
  • Tome tiempo para conectar emocionalmente con su esposa y familia.
  • Sea amigable.
  • Haga algo fuera de lo ordinario para ayudar y servir a alguien mas.
  • Sea agradecido y exprese su gratitud.
  • Honre y complemente a otros de una manera sincera y generosa.
  • Déle algo a alguien.
  • Haga su mejor esfuerzo en las áreas y responsabilidades que le corresponden.
  • Entréguele sus problemas y sus cargas a Dios y confíe que Él cuidará de usted.

No es de dudarse que haciendo estas cosas usted mejorará su día.  ¡Y al hacerlo consistentemente mejorara su vida! ¡Pruébelo!

Pastor Dale

Ganando Tus Batallas

Así como hay un mundo físico que podemos ver con nuestros ojos naturales, la Biblia nos enseña  que también hay un mundo espiritual que nos rodea, el cual no podemos ver.  Éste mundo está poblado con fuerzas espirituales.  Ángeles que sirven al propósito de Dios en la vida de las personas.  También hay seres malignos que se oponen al propósito de Dios.  Y hay muchas batallas que están ocurriendo en el mundo invisible.

Veamos lo que el Apóstol Pablo dijo acerca de la batalla espiritual:

“Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales.” – Efesios 6:12

Algunas veces, nos encontramos en medio de ataques espirituales.  Sentimos la opresión de fuerzas malignas que no vemos, atacando y oprimiéndonos.  Sentimos como que somos el punto de ataque en una batalla, como el blanco de la artillería de nuestro enemigo.  Espíritus malignos que están tratando de derrotarnos y destruirnos.

¿Cómo ganamos batallas como estas?

El salmista aprendió como ganar en una guerra espiritual.  Él descubrió que la victoria viene de Dios.  Él experimentó como Dios intervino para ayudarle a ganar las batallas que él no podía ganar por si solo.

El Rey David dijo lo siguiente:

“Por ti derrotamos a nuestros enemigos; en tu nombre aplastamos a nuestros agresores.” – Salmos 44:5

Es muy importante que recordemos que Dios es la fuente de nuestra victoria.  Hay batallas que solo Dios puede ganar.  A pesar de que hay que pelear  agresivamente los ataques de éste mundo invisible, pero muy real, solo Dios puede darnos el poder para vencer a éstos adversarios.  Si bien es cierto que debemos pelear en batalla contra nuestros enemigos espirituales, sólo el poder de Dios, dado a través de la autoridad de Su nombre puede, y va a vencerlos y destruirlos.

¿Estas luchando una batalla espiritual hoy?  ¡Dios viene a tu rescate!  Párate firme en contra los enemigos tenebrosos de nuestra alma, invocando Su nombre, y confiando en el poder de Dios para ayudarte.  Recuerda, Dios nunca a perdido una batalla.  ¡Si tu te acercas a Él, puedes estar seguro que tu situación no va a terminar en una derrota!

Pastor Dale

La Vida Abajo

¡Se dice que el orgullo es una enfermedad que enferma a otros!  Y es verdad.  Hay ciertas cosas que son enfermizas de una persona que es fanfarrona, arrogante y llena de orgullo.  El estar cerca de alguien así produce nausea emocional.

Pero hay algo aun más preocupante de alguien que tiene orgullo.  Y es que es muy fácil detectarlo en otros, pero somos muy lentos en identificarlo en nosotros mismos.  De hecho, muchas personas que son orgullosas viven toda su vida sin nunca darse cuenta de los síntomas del orgullo o eliminar éste problema en sus almas.

El orgullo es algo horrible.  Se manifiesta a través de actitudes prejuiciosas y juzgonas, confrontaciones argumentativas, relaciones contenciosas, culpando y avergonzando a otros, una sensación proyectada de superioridad, y en general un acercamiento a la vida de “un sabelotodo.” Reproduce un espíritu rebelde.

Las personas orgullosas tienen mucha dificultad sirviendo a otros de manera genuina y sin que sean reconocidos, estar fuera de los reflectores, pedir perdón por sus errores, pecados y fallas, seguir instrucciones u ordenes con agrado, apreciar y reconocer a otros por sus contribuciones.

Las personas orgullosas nunca desarrollan un corazón verdaderamente agradecido.  Talvez finjan apreciación a Dios y los demás, pero en lo profundo del corazón hay un sentimiento de que merecen lo que han recibido, piensan que por su arduo trabajo se han ganado lo que reciben, que tienen un gran intelecto o mejores habilidades que otros, y que sólo ellos se merecen ser reconocidos.  Ellos tienen envidia del éxito de otros y son condescendientes en sus conversaciones.

¿Qué piensa Dios de todo esto? Hay un versículo en la Biblia que se aplica y en breve responde a ésta pregunta:

“…Por eso la Escritura dice: ‘Dios está en contra de los orgullosos, pero a favor de los humildes.’” – Santiago 4:6 (NBD)

Debería hacernos recapacitar y más aún, aterrar, el pensar en atraer la oposición de Dios sobre nosotros.  Pero, de acuerdo a la Biblia, ésta es la respuesta de Dios a la presencia del orgullo.

En varias ocasiones Jesús comunicó las consecuencias de éste pecado.  Ésta es una de las cosas que Él tenia que decir con relación al orgullo:

“Porque el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.” – Mateo 23:12 (NVI)

Jesús nos enseñó que una actitud arrogante, llena de orgullo, al final será humillada.  Si el orgullo no nos afecta en ésta vida, de seguro lo hará en la vida venidera.

¿Cual es el antídoto contra el orgullo?  ¡Humildad!  No humildad fingida, pero verdadera humildad; como la que Jesús demostró:

“La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre… “ – Filipenses 2:5-9 (NVI)

¡Jesús nos demostró que el camino hacia arriba es abajo!  Cuando nos humillamos a nosotros mismos, estamos atacando un serio problema del alma – el pecado del orgullo.

Decidamos el vivir en humildad.  Pongamos a un lado el orgullo y caminemos en humildad con Dios y los demás.

Pastor Dale